
Ernest Maragall
En septiembre de este año, se aplicará una nueva normativa de integración de los inmigrantes en el sistema educativo catalán. El conseller d’Educació de la Generalitat, Ernest Maragall, ya lo anunció hace unos meses y también surgieron ampollas y críticas.
Ahora, es Corbacho quien también apoya esta estrategia escolar. La política de inmigración se está endureciendo en todos los aspectos y también en educación. Hablamos de poner disciplina a una situación que se nos escapaba de las manos, pero ¿acaso la educación no ha estado siempre de la mano de Dios? Me sigue dando la sensación de que en educación se aplican propuestas por probar, como si de un experimento culinario se tratara. Se van cambiando ingredientes y cada vez, la comida sabe peor.
Se cuestiona la acción de la Generalitat por aventurarse a separar a los inmigrantes (nouvinguts) en unos centros, Espacios de Bienvenida Educativa, para que la integración sea más eficaz. La intención primera es que así mejore la convivencia y sobre todo que el desconocimiento de la lengua dels nouvinguts no haga bajar el nivel al resto de alumnos autóctonos. La intención es la intención y creo que no es la mejor manera. No estoy totalmente en contra, si la permanencia de estos en los centros es corta, pero si en parte.
La integración en la sociedad y el aprendizaje del castellano y el català, se podría hacer dentro de los centros escolares. El problema es que no hay docentes suficientes y tampoco se quieren poner. El hecho de poner más docentes en centros donde haya un tanto por ciento muy elevado de inmigración, provocaría un gran gasto público. Así que parece preferible crear 4 centros en toda Catalunya para erradicar el problema que genera la inmigración. No sé cómo estarán de llenas las arcas, pero las cosas se siguen haciendo mal. Quizás mejoran en el aspecto de que los alumnos entran en la escuela con algunas nociones de nuestros idiomas ( dando así menos faena a los maestros), pero, ¿y la convivencia? Que sepan más lenguas no significa que se relacionen más con los autóctonos. Si de verdad se quiere mejorar y dar calidad a la educación pública, esta no es la mejor iniciativa. Sino, ¿por qué tantos políticos llevan a sus hijos a colegios privados?
Está claro, que pedirlo todo, es imposible, sea cual sea el motivo. El debate está abierto hasta nueva receta educativa del chef Maragall.

